La crónica del día ¿De verdad que ha muerto Dios?

¿De verdad que ha muerto Dios?

Imaginemos que un extraterrestre llega ayer a la Tierra conociendo nuestra historia.

O sea que lo hace sabiendo por ejemplo que hay mucha gente que cree en un ser superior que llaman Dios unos, Alá otros, Buda otros cuantos.

Llega y escucha por aquí y por allá que ha muerto Dios y el sobresalto que sufre es descomunal.

Pero no, no ha muerto Dios, ha muerto un futbolista mortal que se llamaba Maradona.

Muy bueno, no sé si el mejor, porque para mí Di Stéfano y Pelé fueron mejores, desde luego como personas, mucho más centradas y sin tantos escándalos.

Pero es que este mundo loco, líquido según Bauman, valora mejor a los malos que a los buenos, a los infractores que a los que cumplen, a los pacíficos que a los violentos.

Me gusta mucho el fútbol, pero no, Maradona no era dios, era apenas un buen jugador de fútbol, nada más y nada menos en un mundo repleto de forofos.

Ver ayer las imágenes de Buenos Aires a las puertas de la famosa Casa Rosada, precisamente esa que fue habitada por crueles dictadores, me produjo una inmensa pena.

Esos ataques de histeria, esa violencia desbordada, esa absoluta locura incomprensible que sacaba lo peor del ser humano.

No, Maradona no fue dios, ni siquiera tuvo un comportamiento respetuoso y correcto con las mujeres que pasaron por su vida y eso no podemos ni debemos olvidarlo

Resulta paradójico que haya muerto precisamente un 25 de noviembre, Día Internacional contra la violencia sobre la mujer.

No, Maradona no fue dios sólo fue un hombre lleno de imperfecciones y vicios que jugó bien con una pelotita, sólo eso.

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