Noticias semanales de Verdemar

Os dejamos un resumen de las noticias y acciones de la semana de Verdemar, Ecologistas en Acción en Andalucía…

Verdemar Ecologistas en Acción lamenta el uso indiscriminado de la pirotecnia en la comarca del Campo de Gibraltar

Verdemar Ecologistas en Acción se lamenta del uso indiscriminado de material pirotécnico en la comarca del Campo de Gibraltar, Cádiz.

Vivimos inmersos en una lamentable cultura del ruido que afecta a la convivencia, en concreto, al derecho al descanso y a la tranquilidad de los demás. Debido a una educación que le ha prestado poca atención a este problema, esta cultura se manifiesta en muchísimos contextos de nuestra vida (en el trabajo, en la movilidad a motor, en las fiestas o en el tono de nuestras conversaciones en el bar o en la calle). Existe, además, una exagerada inconsciencia y permisividad, por parte de las autoridades comarcales sobre las molestias que genera el ruido, sobre todo, en las situaciones en las que es evitable o reducible.

El abuso de los cohetes, petardos y otros artificios pirotécnicos son un claro ejemplo de lo anterior, amén de un reflejo más de la indiferencia ecológica de una parte de la población. Quienes hacen uso de ellos campan a sus anchas y, sin importarle las molestias que ocasionan en el prójimo y en otros seres vivos, los lanzas indiscriminadamente, incluso a horas intempestivas, sin limitación alguna. Además, en la mayoría de las ocasiones por menores sin si quiera supervisión de adultos. Por otra parte, hay una preocupación creciente en la población por el control del material pirotécnico, ya que su uso incontrolado provoca daños en la salud y en el medio ambiente y perturba la convivencia ciudadana. En la comarca las ordenanzas municipales que regulan el empleo de este material pirotécnico y la normativa existente a nivel estatal y autonómico es absolutamente ignorada e incumplida, del mismo modo que la ordenanza del ruido o las normas subsidiarias en el Campo de Gibraltar, pues esta últimas no permiten el uso de la vía pública para el lanzamiento de petardos y cohetes.

Desde Verdemar Ecologistas en Ecologistas en Acción le pedimos a la población que, por conciencia ambiental, se abstenga de hacer uso del material pirotécnico, por ser algo perfectamente prescindible. Al mismo tiempo, consideramos que los Ayuntamientos les ha llegado la hora de poner fin a la barra libre existente con este asunto – regulando mediante ordenanza municipal su uso – y no solo por el ruido, sino también por la innecesaria contaminación química que origina el uso de petardos, cohetes y fuegos artificiales.

En cuanto a la contaminación acústica, la Organización Mundial de la Salud sitúa en los 65 dB el límite recomendable de sonido apto para nuestra salud auditiva. El estallido de un cohete o de un petardo «gordo» puede alcanzar hasta 190 decibelios, que es más de lo que el oído adulto puede soportar, por lo que los tímpanos de los bebés -al ser más vulnerables- están más expuestos al daño (lesiones de oído).

Lo que para unos es una tradición, para otros es un infierno. Si ya de por si es fastidioso para muchas personas sanas escuchar una y otra vez el estallido reiterado del cohete, para personas mayores enfermas que necesitan estar en absoluto reposo es una verdadera tortura. La explosión afecta también a personas con hipersensibilidad sensorial, como es el caso de las personas autistas.

Pero, tal vez, quienes más lo padecen son los animales (perros, gatos, aves, etc.) al ser su oído mucho más sensible al ruido que el nuestro. El fuerte estruendo les provoca una reacción de pánico y angustia, que se traduce en taquicardia, jadeos, dificultad para respirar, temblores y, a veces, en muerte.

Verdemar entiende que se trata de convivir con respeto y educación, y es necesario que las pirotecnias ofrezcan producto para todos los tipos de clientes y necesidades. Hay que respetar las tradiciones y la cultura de toda la vida, pero también atender a las demandas de determinados grupos sociales o determinados tipos de consumidores de pirotecnia siempre que sea posible. No se trata de prohibir la pirotecnia. Se trata de apelar al sentido común y a la educación responsable de los consumidores y aquellos que se dicen afectados.

Cada vez son más los amigos y consumidores que demandan este tipo de pirotecnia sin ruido y silenciosa. Porque, en muchísimas ocasiones, son gente amante de la pólvora y la pirotecnia, pero tienen una sensibilidad diferente o una circunstancia determinada. Porque también les apasionan las tradiciones y, a veces, desconocen que existen multitud de productos pirotécnicos sin estruendo e igualmente emocionantes.

¿Qué es la pirotecnia silenciosa o sin ruido?

Los petardos o fuegos artificiales silenciosos no son algo nuevo. Sin embargo, es ahora cuando cada vez están logrando un auge mayor, como pirotecnia diferenciada, en una sociedad concienciada con las minorías y que respeta, comparta o no, todas las opiniones. Para muchos traicionan el espíritu ruidoso de la pirotecnia tradicional, porque asocian la pirotecnia a ese ritmo de los sonidos más o menos fuertes.

Verdemar Ecologistas en Acción resalta la importancia de las zonas verdes en la ciudad

Para Verdemar Ecologistas en Acción es innegable que a todos nos gusta vivir rodeados de zonas verdes. Los afortunados que pueden contar con espacios con jardín en sus viviendas cuentan con la oportunidad de disfrutar de un mejor ambiente y, por lo general, estilo de vida que quienes tienen que conformarse con la jungla de asfalto.

Verdemar recuerda que la OMS (Organización Mundial de la Salud) asegura que los espacios verdes ayudan a conservar un ambiente saludable y prevenir enfermedades provocadas por la contaminación atmosférica, ya que el efecto negativo que produce esta falta de espacios afecta al medioambiente y desata consecuencias en la salud física, la salud mental y la sociabilización de la ciudadanía.

A lo que habría que añadir que la OMS ha asegurado que se necesita, al menos, un árbol por cada tres habitantes para respirar un mejor aire en las ciudades y un mínimo de entre 10 y 15 metros cuadrados de zona verde por habitante.

De hecho, desde hace años, las ciudades se están esforzando por reforzar sus espacios verdes, del mismo modo que las zonas de oficina a menudo se encuentran rodeadas de zonas ajardinadas que, no solo mejoran la visión del sitio, sino que además son fundamentales para conservar un mejor medio ambiente, y aire respirable.

Las ciudades del mundo están cada vez más congestionadas y contaminadas. Los espacios verdes urbanos proporcionan una amplia gama de servicios del ecosistema que podrían ayudar a combatir muchos males urbanos y mejorar la vida de los habitantes de las ciudades.

Este es uno de los principales motivos por los que los planificadores urbanos han desarrollado parques, plantado árboles y diseñados espacios abiertos en entornos urbanos.

Tanto a nivel de la vía pública, como en las zonas de viviendas particulares, los términos «vegetación urbana», «espacio verde» y «espacio abierto» se refieren a elementos de diseño urbano destinados a la recreación o a mejorar el atractivo estético de un vecindario: árboles y otras plantas en parques, aceras o en otros lugares; plazas públicas, patios de escuelas y zonas de juego; y terrenos públicos cubiertos de árboles, jardines y matorrales.

Verdemar Ecologistas en Acción alerta de la modificación del Pinar del Rey en San Roque a un jardín urbano

Verdemar Ecologistas en Acción señala el grave impacto que está sufriendo en Pinar del Rey, San Roque, debido a la implantación de pistas en el terreno. Esta modificación del terreno fragmentaría   por completo el bosque no natural sanroqueño.

Esto genera un “extraordinario daño” al suelo, al “facilitar su pérdida y degradación erosiva”, provocando además un “brutal e inexplicable” impacto paisajístico.

No se puede justificar el tremendo destrozo que se ha desarrollado en esta zona boscosa, cuando ya de por sí el entorno facilita la ejecución de prácticas deportivas y de ocio. Esta práctica no ayudará mucho a la lucha contra la erosión y el aprovechamiento sostenible en zonas del Pinar.

Verdemar apunta que los elementos vegetales en la parcela usando maquinaria pesada y realizando una cantidad “sobredimensionada” de pistas hace que se haya perdido masa orgánica y la ya sabida modificación del suelo.

Para Verdemar el Ayuntamiento está incumpliendo los objetivos generales para este Parque Natural que establece el PORN (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales), deberían ser objetivos específicos para el Parque Natural hacía los que deberá orientarse la gestión de éste.

La invasión de vehículos a motor de todo tipo y la pésima gestión en el Pinar del Rey erosionan y degradan la cobertura vegetal.

La inexistente restauración de la zonas erosionadas y degradadas amplifica el grave impacto que sufre.

Verdemar considera oportuno cursar denuncia al Ayuntamiento sanroqueño ante la Consejería de Desarrollo Sostenible y al Parque Natural de “Los Alcornocales.”

Alertamos de que se trata de una situación “preocupante” porque si se sigue con el mismo tratamiento “acabará arruinando el suelo y el paisaje de toda la zona cambiando gravemente el ecosistema.”

Verdemar Ecologistas en Acción alerta del daño por contaminación acústica

Verdemar Ecologistas en Acción quiere llamar la atención sobre la contaminación acústica y especifica que el ruido y todo sonido desagradable o no deseado para quien lo escucha causa un desagradable efecto, aunque esto siempre dependerá de la sensibilidad de cada persona. Sin embargo, a partir de un cierto volumen todas las personas se sienten molestas.

La contaminación acústica presenta unas características concretas que lo diferencian de otros contaminantes:

Es el contaminante más barato de producir y necesita muy poca energía para ser emitido.

Es complejo de medir y cuantificar.

No deja residuos, no tiene un efecto acumulativo en el medio, pero si puede tener un efecto acumulativo en sus efectos en el hombre.

No se traslada a través de los sistemas naturales, como el aire contaminado movido por el viento, por ejemplo.

Se percibe sólo por un sentido: el oído, lo cual hace subestimar su efecto. Esto no sucede con el agua, por ejemplo, donde la contaminación se puede percibir por su aspecto, olor y sabor.

Actualmente la contaminación acústica es una de las mayores procupaciones en las áreas urbanas. De hecho, ha crecido desproporcionadamente en las últimas décadas y sólo en España se calcula que al menos 9 millones de personas soportan niveles medios de 65 decibelios, el límite aceptado por la OMS.

Uno de los primeros puestos en la lista de las más ruidosas es Andalucía es una de las comunidades de España.

Algunas reacciones fisiológicas y psicológicas que surgen como consecuencia de sonidos excesivamente altos tienen su origen en el deseo natural de autoprotección. Los animales silvestres reaccionan a sonidos con un estado de alarma, por lo que están más atentos a posibles riesgos. Se despiertan, se esconden o se enfrentan a la causa del ruido y el cuerpo reacciona inmediatamente con la secreción de adrenalina.

El hombre no es una excepción, por tanto, el ruido provoca en él de forma instintiva las mismas reacciones, aunque con frecuencias moduladas o inhibidas por la voluntad, lo que incrementa el nivel de estrés.

Verdemar señala las consecuencias psicológicas, físicas, sociales y económicas:

– Malestar y estrés

– Trastornos del sueño

– Pérdida de atención

– Dificultad de comunicación

– Pérdida de oído

– Afecciones cardiovasculares

– Retraso escolar

– Conductas agresivas

– Dificultad de convivencia

– Costes sanitarios

– Baja productividad

– Accidentes laborales

– Pérdida de valor de los inmuebles

– Ciudades inhóspitas

– Retraso económico y social

A continuación, se enumeran diferentes estudios sobre las consecuencias del ruido en las personas.

La población expuesta a un nivel de ruido por encima de los 65 decibelios desarrolla a corto plazo un índice superior en un 20% de ataques cardíacos. (Estudio Cohort, presentación en Barcelona a cargo de Dieter Gottlob, de la Agencia Federal Alemana de Medio Ambiente Alemana).

Los niños y los ancianos son más sensibles a los ruidos que perturban su sueño, aunque su reacción no es la misma: mientras los ancianos son más propensos a despertarse debido a la ligereza de su sueño, ambos grupos mostraron alteraciones vitales debido al ruido, aun durmiendo a pierna suelta: alteraciones del pulso, vasoconstricción, modificaciones en el electromiógrafo y en el encefalograma. (Experimento realizado por el Doctor Alain Muzet, del Centro de Estudios Bioclimáticos del CNRS, en Francia).

Con niveles de ruido altos, la tendencia natural de la gente hacia la ayuda mutua disminuye o desaparece, reapareciendo en el momento en que se suprime la presión sonora.

En experimentos de laboratorio con animales se demostró que en un ambiente con ruido superior a 110 decibelios (claxon de automóvil a un metro, sirena de ambulancia a la misma distancia, discoteca, concierto de rock, moto a escape libre, trueno…), los procesos cancerosos aparecen y se desarrollan con mayor rapidez.

Los niños cuyos colegios lindan con zonas ruidosas (industrias, aeropuertos, carreteras con mucho tráfico…), aprenden a leer más tarde, presentan mayor agresividad, fatiga, agitación, peleas y riñas frecuentes, mayor tendencia al aislamiento, y cierta dificultad de relación con los demás. El CSIC afirma a este respecto que la contaminación acústica conlleva efectos negativos en las generaciones futuras, como deterioro del aprendizaje y del desarrollo humano.

Verdemar Ecologistas en Acción recuerda que la Navidad deja residuos, contaminación y malgasto energético

La Navidad trae algo más que familia, buenos propósitos y regalos. Existe otra cara que muestra un aumento significativo de los residuos derivados de los regalos, un mayor uso de pilas contaminantes y un despilfarro energético por las luces y adornos.

Verdemar calcula que durante el mes de diciembre el número de residuos diarios aumenta un 30%.

Con el incremento navideño, los residuos generados se elevan a casi 20.000 toneladas diarias aproximadamente.

Esto se debe principalmente a la compra de regalos, ya que, por lo general, cada uno de los regalos que se compran viene acompañado de múltiples cartones dentro de la propia caja, plásticos protectores, unidos a la bolsa que los contiene y el papel regalo, guarnecido con el tradicional lazo decorativo.

Además de los restos de los banquetes navideños y de la repostería, a los que deberíamos sacar partido con nuevas recetas o con congelación para evitar que acaben en la basura,  las celebraciones de diciembre y enero dejan también gran cantidad de residuos procedentes de los regalos, que deben tratarse de forma adecuada para garantizar su reciclaje. Verdemar recuerda que, la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel) calcula que en estos dos meses el reciclaje de este material se incrementa un 10% con respecto a la media mensual del año. En total la previsión del sector apunta a que en esta ocasión se depositarán en España unas 862.000 toneladas de papel y cartón, que es el primer material que comenzó a recogerse de forma diferenciada cuando no había siquiera contenedores específicos.

Verdemar señala que, la mayor parte de lo que se compra son residuos, puesto que lo esencial es lo que se va a usar, pero a cambio eso genera casi 1 kilogramo de residuos.

Una vez sacas el regalo todas esas cosas no se van a usar y se van directas al proceso de recolección del residuo.

Recomiéndanos que, durante la temporada navideña, festiva, debe pedirse el regalo sin envoltorio ni bolsa, ya que eso es lo que produce ese incremento del 25 %.

Dada la inevitable situación, una separación más específica de los residuos más allá del conocido orgánico e inorgánico.

Una correcta separación, sería diferenciar el inorgánico con potencial de reciclaje del inorgánico sin potencial de reciclaje, además de contemplar los residuos voluminosos o de manejo especial.

Se calcula que casi un 48% de los residuos que se generan se producen en los domicilios, por un 26% en los comercios y otro 14 % en los servicios.

Muchos de los inorgánicos que tiramos a la basura son materias primas que se pueden reciclar. El papel, el cartón, el vidrio, algunos plásticos, metales, ropa y textiles pueden ser materias primas para nuevos productos.

Otros malos hábitos navideños tienen que ver con la energía y la contaminación, especialmente el uso indiscriminado de pilas no recargables en juguetes para niños.

A la hora de comprar un regalo para un niño hay que fijarse que el juguete pueda usar pilas recargables, ya que las pilas contienen una cantidad ingente de productos químicos muy contaminantes.

Las luces de Navidad dispuestas cuidadosamente por las casas y que se quedan encendidas durante todo el día- incluida la noche- implican también un gasto energético innecesario

Tener aparatos funcionando todo el tiempo y no apagar las luces es un costo fortísimo de energía en términos económicos y ambientales.

La temporada navideña conlleva un aumento del recibo de la luz de alrededor del 40% aproximadamente.

A todo esto, debe añadírsele un mayor uso del vehículo particular dados los desplazamientos que realizan las familias para estar con sus seres queridos, emitiéndose más cantidad de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, contribuyendo al efecto invernadero.

Una opción sería decorar el árbol con materiales reciclados, no utilizar vasos ni platos de plástico en las celebraciones y reutilizar el papel con el que se envuelven los regalos.

Cada año, las fiestas navideñas dejan imágenes enternecedoras como la leña calcinándose en la chimenea o la cálida luz del árbol acariciando la estampa familiar.

Pero también se dibujan otras imágenes, como los vertederos abarrotados de residuos en un planeta cada vez más asfixiado y que, un año más, parece que tampoco tendrá regalos.

Verdemar Ecologistas en Acción constata daños a perros por pirotecnia en el Campo de Gibraltar

Verdemar Ecologistas en Acción ha podido recoger varios testimonios en los que sus dueños han relatado los daños a consecuencia de la gran cantidad de pirotecnia usada en la noche del pasado 31 de diciembre. Hasta altas horas de la madrugada (6 de la mañana en algunas zonas) se estuvo escuchando el estruendo provocado por el sonido. Perros que salieron de sus casas espantados, ataques de pánico, heridas (como muestra la imagen) son algunos de los episodios vividos en la noche del 31 de diciembre al 1 de enero.

Vivimos inmersos en una lamentable cultura del ruido que afecta a la convivencia, en concreto, al derecho al descanso y a la tranquilidad de los demás. Debido a una educación que le ha prestado poca atención a este problema, esta cultura se manifiesta en muchísimos contextos de nuestra vida (en el trabajo, en la movilidad a motor, en las fiestas o en el tono de nuestras conversaciones en el bar o en la calle). Existe, además, una exagerada inconsciencia y permisividad, por parte de las autoridades risueñas, sobre las molestias que genera el ruido, sobre todo, en las situaciones en las que es evitable o reducible.

El abuso de los cohetes, petardos y otros artificios pirotécnicos son un claro ejemplo de lo anterior, amén de un reflejo más de la indiferencia ecológica de una parte de la población. Quienes hacen uso de ellos campan a sus anchas y, sin importarle las molestias que ocasionan en el prójimo y en otros seres vivos, los lanzas indiscriminadamente, incluso a horas intempestivas, sin limitación alguna. Por otra parte, hay una preocupación creciente en la población por el control del material pirotécnico, ya que su uso incontrolado provoca daños en la salud y en el medio ambiente y perturba la convivencia ciudadana. En nuestra comarca debe existir una ordenanza municipal severa que regule el empleo de este material pirotécnico y la normativa en la vía pública para el lanzamiento de petardos y cohetes.

Desde Verdemar Ecologistas en Acción le pedimos a la población que, por conciencia ambiental, se abstenga de hacer uso del material pirotécnico, por ser algo perfectamente prescindible. Al mismo tiempo, consideramos que a los Ayuntamientos ya les ha llegado la hora de poner fin a la barra libre existente con este asunto – regulando mediante ordenanza municipal su uso – y no solo por el ruido, sino también por la innecesaria contaminación química que origina el uso de petardos, cohetes y fuegos artificiales.

En cuanto a la contaminación acústica, la Organización Mundial de la Salud sitúa en los 65 dB el límite recomendable de sonido apto para nuestra salud auditiva. El estallido de un cohete o de un petardo «gordo» puede alcanzar hasta 190 decibelios, que es más de lo que el oído adulto puede soportar, por lo que los tímpanos de los bebés -al ser más vulnerables- están más expuestos al daño (lesiones de oído).

Lo que para unos es una tradición, para otros es un infierno. Si ya de por si es fastidioso para muchas personas sanas escuchar una y otra vez el estallido reiterado del cohete, para personas mayores enfermas (se utilizó pirotecnia muy cerca del nuevo hospital de La Línea) que necesitan estar en absoluto reposo es una verdadera tortura. La explosión afecta también a personas con hipersensibilidad sensorial, como es el caso de las personas autistas.

Pero, tal vez, quienes más lo padecen son los animales (perros, gatos, aves, etc.) al ser su oído mucho más sensible al ruido que el nuestro. El fuerte estruendo les provoca una reacción de pánico y angustia, que se traduce en taquicardia, jadeos, dificultad para respirar, temblores, heridas y, a veces, en muerte.

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